Historia

Una historia con auténtico sabor a pueblo y pensando en los chicos

La historia de EFIL se inició, como muchos de los emprendimientos que se conciben en los pueblos, a partir de una charla de amigos. Dos vecinos que en ese momento trabajaban en ámbitos distintos pero relacionados entre sí, el fútbol y el periodismo; compartieron la iniciativa de pensar un espacio institucional para formar a los chicos en el más popular de los deportes.

Juan Carlos “Pichón” Barreiro, uno de los directores técnicos de fútbol más significativos que dio nuestra ciudad, de brillante desempeño en el semillero de uno de los principales clubes del país y el mundo, River Plate; y Celiar Martínez, periodista de dilatada trayectoria en Lobos. Ellos fueron los inspiradores de lo que a partir del 4 de noviembre de 1977 fue la Escuela de Fútbol Infantil de Lobos, E.F.I.L., tal su sigla identificatoria.

Comenzó a escribirse desde entonces un derrotero que ha tenido muchísimos logros y, sin lugar a dudas, muchas más satisfacciones y buenos momentos que de los otros. Es cierto que para gozar de esos logros fue necesario primero “pagar derecho de piso”. Pero aquellos pioneros, los que pusieron en marcha el sueño de Pichón y de Martínez, tuvieron las espaldas bien anchas para afrontar ese inicio que incluyó tantos reveses abultados en los terrenos de juego.

La afiliación a AFI (Asociación de Fútbol Infantil de la Argentina) como entidad fundadora en el año 1977, los primeros viajes para competir con equipos de Buenos Aires y el incansable acompañamiento de padres que escribieron su propia historia dentro de la historia grande de EFIL. Esas fueron algunas de la semillas que engendraron uno a uno los eslabones de más de 30 años cobijados en el blanco y celeste, los colores elegidos desde el principio para identificar a EFIL.

Luego vino la inauguración de la Sede Social en la calle San Pedro, la compra del colectivo, la compra de la cancha propia y la organización del primer campeonato nacional en el año 1982, entre muchas otras cosas.

Doménica, Marro, Amadei, D´Arino, Barriola, Paniccia, Davobe, «el cordobés» González, Olmos, Ocampo, Bottoni, «el negro» Rojas, Blatter, Goenaga, Navarrito, Hevia, Candermo, Spinelli, Tomassini, Alves Márques, son algunos de los nombres inseparables de las páginas escritas en estas tres décadas. Como los conductores que sucedieron a Pichón Barreiro tomando su posta para llevar adelante el proyecto estrictamente deportivo. Manolo Báez, Iván Dinomo, el Negro Rusconi, Francisco Blatter cuando apareció la chance de competir también en primera; Eduardo Falvella, Martin Garrocho, Daniel Brondo, Federico Angeleri, Nacho Mattiuz, Daniel Gallo, Damián Candermo, Agustín Vazquez, Martin Varela, Rafael Amadei, Pablo Ardiles, Javier Garino, Teti Marro, Gonzalo Aguilar, Fernando Blatter han sido y son parte de los cuerpos técnicos de EFIL.

El primer campeonato nacional, un sueño hecho realidad con coraje, mucho trabajo y un profundo amor por los niños traducido en la oportunidad de brindarles un evento que se vivía con intensidad y grandes expectativas. Primero reuniendo a once equipos de distintos puntos del país, y más adelante creciendo de manera formidable hasta convertirse en una cita internacional esperada por muchos, incluso por equipos directamente afiliados a AFA, y delegaciones del exterior como Chile, Uruguay y México, entre otras que llegaron a participar en esta contienda deportiva que fue orgullo de toda la región. Por el “Mundialito” de EFIL pasaron Carlitos Tevez y Fernando Gago entre otros. Pero cómo olvidar aquel primer nacional de principios de la década del 80, cuando en la farmacia de Marcelo Amadei se armó la cosa y parecía una locura hacer frente a semejante organización. Y vinieron desde Mendoza y Santa Fe, desde Córdoba y Bariloche. Y Lobos recibió a todos con el corazón abierto, como los chicos de EFIL habían sido recibidos en todos lados pese a su corta trayectoria.

El fútbol como hermoso pretexto. La formación adecuada y el crecimiento provechoso de nuestros chicos como principal objetivo. Esa fue la esencia. Así lo soñaron Pichón y Martínez, y todos los que se fueron sumando.

A varios años de aquel hecho fundacional, luce EFIL un presente que nos llena de orgullo. El fútbol ya no está solo, se le ha acoplado el hockey, con un éxito increíble. La familia se ha agrandado, y queremos seguir superando etapas, precisamente para que aquel sueño de la década del 70, siga proyectando a nuevos logros a nuestra querida institución.

Esto es EFIL, bienvenidos a quienes quieran conocernos.